Está en los titulares de los informativos y como siempre ocurre, cuando un tema repercute mucho y a muchos, las opiniones son de todos los colores y para todos los gustos. Las cláusulas suelo estarán en las mesas navideñas como el cava o el turrón, unos porque esperan el reembolso y otros para que los cauces legales permitan recursos con vocación de eternizarse. Las cifras que se barajan son tan espectaculares, los implicados tan cegados porque ven luz al final del túnel y las entidades bancarias intentando encontrar cauces de diálogo que hasta los políticos han aparcado sus cuitas inmediatas para buscar cuadraturas de unos círculos que durante mucho tiempo van a estar al rojo vivo. Y eso sin hablar de que la justicia obligue a mirar hacia atrás en el tiempo y hasta el reloj de arena sufra convulsiones. ¿Se ha ganado la guerra o solo una batalla muy importante?
Que los titulares no nos hagan mirar el saldo de la cuenta por si hemos recuperado una importante cantidad de dinero pero que esos mismos titulares justifiquen un brindis muy especial: el año nuevo tiene, como Sevilla, un color muy especial y hay que recibirlo con los pies…en el suelo.



