HAY QUE DESHOJAR LA MARGARITA INMOBILIARIA
No es una consulta romántica pero de nuestra decisión dependerá un apartado vital de nuestra existencia. Y como en el recuento sentimental de pétalos, solo hay dos respuestas válidas: o comprar la vivienda o alquilarla.
Hoy se alquilan el doble de viviendas que hace ocho años. Porque la vida y las costumbres cambian, porque una hipoteca es una atadura, con techo y suelo, para toda una vida; porque hoy un joven debe tener preparada la maleta para volar donde surja una oportunidad laboral, y porque hay que tener la plena seguridad de que hemos acertado con la compra que deberemos abonar en plazos mensuales haga frío o calor, llueva o los toros sanfermineros dejen de correr por la Estafeta.
Alquilar si somos capaces de ahorrar en paralelo, comprar si a nuestra vivienda la disfrazamos de hucha gigante. Dos respuestas repartidas a partes iguales entre los pétalos. Por eso son tan importantes los consejos profesionales, barajar todas las opciones reales, hacer muchos números y pensar que nuestra decisión es la que deberemos defender con uñas, dientes y cuenta corriente antes de que se marchite la margarita. La del jardín y la inmobiliaria.









