Nos lo dicen siempre aunque no debiera hacer falta. La lógica es aplastante pero a veces, nos encanta nadar contracorriente sin querer apreciar, o despreciando directamente, los riesgos que eso comporta. La letra pequeña, que por algo es pequeña, encierra los entresijos contractuales y legalmente impecables de una operación hipotecaria. Suele estar situada, casi agazapada, en los fondos de un folio, o de muchos, diminuta a rabiar, pensada para ahorrar bobinas de papel y apta solo para lectores contumaces.
Ekíser sabe de qué habla. Sin gafas solo llega a ver una mancha compacta, borrón en blanco y negro a medias entre plano de ciudad trazado a mano y chuletas colegiales de fin de curso. Con puntos, comas y paréntesis, ahí suele estar el quid del tema, en los paréntesis, que nos remiten a leyes que solo conocen los expertos, que para eso lo son y les pagan. Uno se pregunta si la letra pequeña no equivale a la prueba de esfuerzo a la que se someten los deportistas para saber si su organismo puede resistir la dura competición que les espera.
Alguien debiera escribir una loa a la letra pequeña de esos contratos. Por su redacción, por su saber estar, por su aguante hacia las críticas. Haga memoria: ¿cuánto tiempo hace que no lee la letra pequeña de un contrato, y mucho más si es un contrato hipotecario? Despues viene el arrepentimiento, los tirones de pelo, ¡si lo llego a saber! pero el saber, llega tarde. La solución parece fácil, con ampliar la letra, tema resuelto. Pues no. Porque entonces tendríamos pliegos y pliegos, folios y folios y por desidia, o temor, tampoco serían leídos. Volvemos al mismo sitio.
Hay que leer la letra pequeña. Tómese su tiempo, póngase sus gafas multifocales, su dosis de elixir de la paciencia y pregunte, si, pregunte sin rubor lo que no entienda porque una vez firmado el documento, alegar ignorancia solo conseguirá que su interlocutor se encoja de hombros y aparezca en su frente un luminoso que diga: haberlo leído todo de arriba a abajo. Ekíser avisa, y el que avisa no es traidor, es lector…de letra pequeña.
Hasta la próxima que será la siguiente, si la vida quiere.
Ekíser









