Después de 7 años de crisis económica y de recesión inmobiliaria, Estamos en una fase de crecimiento menos intenso y prolongado que el anterior.
Quizá pensemos que todos nos hemos vuelto más cautos, pero no es así.
La realidad es que la situación actual es muy distinta en términos económicos, demográficos y sociales al anterior ciclo.
La recuperación de la economía española y la confianza que anima el consumo interno, la creación de empleo durante los dos últimos años, la gran liquidez que existe en el mercado como consecuencia de la política monetaria expansiva de los bancos centrales y los bajos tipos de interés favoreciendo la concesión de hipotecas, más el gran ajuste de precios que se ha producido, está animando el crecimiento inmobiliario tanto en precios como operaciones.
¿Nos recuerda un poco al anterior ciclo? Demos la vuelta a estos datos.

La recuperación económica va muy despacio y se sustenta además en empleos precarios. La Unión Europea ya anuncia recortes a su política de liquidez para el 2018 y los tipos de interés más pronto que tarde comenzarán a subir, recortando el acceso de muchas familias al crédito.
Los datos actuales y las previsiones de crecimiento demográfico, de entrada de inmigrantes y de creación de nuevos hogares no tienen nada que ver con el anterior ciclo.
El INE estima para los próximos años una creación de unos 60.000 hogares al año. Entre el 2001 y 2011 se crearon en España 3,8 millones de hogares.
Los hábitos sociales también están cambiando. Aunque muy lejos de los datos de otros países de Europa, el alquiler en España está creciendo.
Asistimos además a un mercado cada vez más controlado por grandes empresas inmobiliarias o Fondos de Inversión que invierten en zonas y productos concretos.











