Tener los conceptos claros y los documentos al día, facilita mucho una solución en caso de separación o divorcio.
Siempre es preferible llegar a un acuerdo que terminar en pleito, pero la figura del abogado, incluso compartido por ambas partes, es imprescindible.
Como si no fuera bastante dura una separación o un divorcio, las circunstancias que rodean cada caso hacen del camino a recorrer, un escenario tortuoso. Aquella vivienda que se compró con tanta ilusión como esfuerzo, se convierte en arma arrojadiza contra la otra parte, en un lastre a la hora de resolver una situación que se enroca con el conguiente gasto de energías, dinero y tiempo.
También aquí Navarra es diferente en cuanto a legislación se refiere. Y el desconocimiento de la jurisprudencia más elemental en torno al matrimonio, hace que, surgida la ruptura, los protagonistas y sus allegados se arrepientan de no haberse asesorado antes de estampar firmas en documentos para lo que ya no hay marcha atrás
Desconocer la existencia de las capitulaciones matrimoniales, qué son y para qué sirven, o pensar que la vida en común, con hijos y herederos incluidos, no nos va a plantear situaciones que nadie hubiera imaginado siquiera en el escenario más negativo, nos hace insistir en la consulta antes de establecer una convivencia bajo el mismo techo.
El factor económico y la existencia de hijos menores de edad, decantarán la balanza hacia el lado de quien se hace con la custodia si bien esa misma custodia compartida está cambiando las resoluciones judiciales. Las hipotecas seguirán siendo de pago obligatorio, y tener o no trabajo también será tenido en cuenta en la sentencia de disolución del vínculo.
Si a la complicada situación de la separación o divorcio, añadimos que la vivienda puede ser heredada, el asunto multiplica su complejidad. Aquel “contigo pan y cebolla”, ya caido en desuso, recobra vida cuando la dosis de cebolla, con forma de diligencias judiciales, nos hace llorar de impotencia y angustia.
A continuación, mostramos brevemente las respuestas a las preguntas más frecuentes cuando se dan este tipo de situaciones, resaltando que cada caso es diferente, y que por lo tanto no hay respuestas absolutas.
P: Ante el disfrute de la propiedad inmobiliaria, ¿hay diferencia entre separación o divorcio?
R: No hay diferencia sea cual sea la fórmula para la disolución del vínculo.
P: ¿Facilita el pleito haber firmado las capitulaciones matrimoniales?
R: Si de manera absoluta. Los convenios de separación se facilitan si existe separación de bienes.
P: Disfrute y uso de la vivienda en caso de divorcio
R: Los hijos tienen prioridad para disfrutar del uso de la vivienda mientras estén estudiando. Si no lo hacen, la edad límite es de 18 años
P: ¿Cómo se arbitra el pago de la hipoteca en caso de divorcio?
R: En principio, y si no hay establecidas otras condiciones, el pago se realiza al 50%.
P: Si la vivienda es privativa del marido, ¿debe abandonarla la mujer en caso de divorcio?
R: No, si ella no trabaja o hay hijos menores de edad. Si no hay hijos el juez dará un plazo a la mujer para que encuentre otra residencia.
P: En caso de venta de la vivienda ¿qué ocurre si una de las dos partes no quiere vender?
R: Ante ese bloqueo el juez puede autorizar la venta e incluso señalar el importe.

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