Hace unos años, no demasiados, pensar que la justicia iba a tener en las operaciones inmobiliarias un papel fundamental era trasladarnos a escenarios extraordinarios, con protagonistas especiales y niveles económicos que se escapaban a la inmensa mayoría de los ciudadanos.
Casi todos los casos conocidos hablaban de escándalos, de grandes fraudes, mientras que los asuntos más sencillos, impagados y poco más, quedaban relegados al círculo de los implicados, amigos y familiares directos como mucho.
Pero el abanico se ha vuelto más amplio, ya adopta la forma de ventilador, porque las causas, como la sociedad, se han vuelto más variopintas.
El suelo y sus cláusulas, las hipotecas y los vericuetos financieros, las cooperativas y, en ocasiones, su “no entender” el espíritu de Fuenteovejuna que llevan aparejado, los desahucios, las ocupaciones ilegales y los defectos constructivos han hecho del panorama un escenario tan amplio como cualquier otra actividad que reclama sus derechos y sienta en el banquillo a quienes hacen de la ley un guante a su medida sin respeto alguno a lo legislado.
Y además han desparecido fronteras, pero Europa es voz autorizada y de sus tribunales emanan directrices de obligado cumplimiento. Y todo se agita, los reclamantes ven ampliados sus horizontes y los reclamados se aferran a sentencias ya pronunciadas.
Y la Justicia, mirando por debajo de la venda que dificulta su visión, pide paciencia a todas las partes aun sabiendo que cuando algo duele, todos exigimos que el remedio tenga efectos inmediatos.
Termino esta reflexión recordando algo que ya se escribió hace un tiempo y que las circunstancias lo están haciendo más palpable. El apoyo jurídico ante cualquier operación inmobiliaria, en cualquier dirección o sentido, grande o pequeña, evitemos el conflicto adelantándonos a él. Porque tal y como está el patio, todos deberemos utilizar firma electrónica porque tendremos todos los dedos cruzados para que el barco llegue a buen puerto.
¿Quién dijo aquello de que un pesimista convencido es un optimista que se confió demasiado…?










