Dicen que las aguas están volviendo a su cauce. Las consecuencias de la burbuja inmobiliaria han dejado a su paso infinidad de historias pintadas de negro que ponen un fondo pesimista a unos números rojos de alarma, despropósitos y relatos que jamás debieron escribirse. Pero en estos momentos, y dejo claro lo de en estos momentos, el mercado se ha estabilizado. Nadie tira cohetes, nadie contrata fanfarres pero ante criterios más relajados, los créditos hipotecarios se han vuelto “más dialogantes” ayudados por un euribor en horas bajas.
Hay que hacer números y tomar la decisión: compra o alquiler. En los últimos doce meses un 61% de los que estaban en esa tesitura se decidieron por el alquiler, que ha dejado de ser el patito feo de la actividad inmobiliaria. Pero las ventas también han aumentado. Algo se mueve, el horizonte, sin ser de postal, empieza a definir sus contornos.
Hasta la próxima que será la siguiente si la vida lo permite.
Ekíser









