CASI 325 VIVIENDAS SE OFERTAN EN EL CENTRO DE PAMPLONA COMO APARTAMENTOS TURÍSTICOS
EL AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA LES PONE LA LUPA Y ANUNCIA UNA CAMPAÑA DE CONCIENCIACIÓN Y VIGILANCIA
No hay mejor enseñanza que escarmentar en cabeza ajena. El turismo ha sido en nuestra tierra, y desde hace décadas, un patrimonio sanferminero compartido con el regocijo gastronómico que sienten nuestros visitantes cuando se sientan en una mesa navarra. Pero tesón por una parte, inversión por otra y una ampliación de horizontes, están consiguiendo que la atracción turística alcance lugares y sectores que hasta ahora no se atrevían siquiera a soñar con unos ingresos “viajeros”.
El periscopio de alquileres no reglados se fijaba en los balcones del encierro “cuando llegaban las fiestas” y en los pisos universitarios “cuando llegaban los estudiantes”. La mirilla ha debido ampliarse al compás de nuevas necesidades, peregrinos en el Camino de Santiago, brotes optimistas sobre la ampliación de la estacionalidad (quien se atrevía a pensar en agostos para hacer el ídem), pisos turísticos dado el negocio incipiente pero con músculo que se vislumbra al abrirse nuevos nichos como el de congresos, el de salud, vamos, los de “tierra adentro”.
Nuestros munícipes quieren atar los cabos desde el prinicipio. Al afán recaudador, inherente a la función pública, se suma el evitar masificaciones por un lado y discriminaciones por otro, ya que quienes pasan puntualmente “por caja” pronto iban a exigir igualdad de trato. Viviendas vacías en estos momentos, y situadas en lugares estratégicos de la red urbana, pueden ser foco de inversión y gestión, dinamizando un sector que han supuesto en otras ciudades, unos ingresos para nada desdeñables incluso para otros segmentos de negocio.
La profesionalización del sector, emprendida ya hace algunos años, va a incidir directamente en la visibilidad externa: placas de identificación en los establecimientos, publicidad reglada, precios reservas, registro de clientes, hojas de reclamación, seguros de responsabilidad y un alto grado de atención al cliente. Mismos deberes y derechos para las casas rurales que han supuesto, y suponen, un nicho de negocio para quienes hacer del mundo rural, su centro de trabajo.
Una vez más surge la necesidad del asesoramiento especializado. No se trata de rellenar un formulario racionalizado y dejar al azar cuestiones de las que, en gran medida, depende la viabilidad del proyecto. Una mezcla de conocimientos urbanísticos, inmobilarios, turísticos y legales son la combinación perfecta para tomar decisiones. La carrera no ha hecho más que empezar y el recorrido es atractivo.










