Ekíser no se ha levantado hoy con ganas de jugar a las adivinanzas, tampoco con mirar la bola de cristal que adivina el futuro. Pero el título de las reflexiones refleja una tendencia que va a más: las reformas. Reformas con mayúsculas (presupuesto potente) o reformas con minúsculas (no voy a poner lo que toca) hechas con el mimo de un ebanista y la precisión de un cirujano.
Reformar significa siempre espíritu de cambio. Por necesidad, por transformar el escenario o por placer. En la actualidad son tan variadas las formas de las reformas (Ekíser dixit) que ya no suponen empantanar la vivienda meses y meses. Los proyectos se realizan a la carta, se visualizan al milímetro y se materializan en…bueno, a nadie se les escapara que eso depende de muchos factores. Vivir siempre entre el mismo color de las mismas paredes, cocinar cada día en el mismo sitio viendo las mismas baldosas, la misma vitrocerámica, los mismos armarios empotrados, como decía Neruda: “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”
Su vivienda tiene otras posibilidades que hay que descubrir, otra vida, otra distribución, otros materiales, vamos, un reseteado a la medida. Si, a la medida de sus gustos y de sus posibilidades, pero otra vida al fin y a la postre. Todos, todas, confiese: Vd. tambien, ha soñado alguna vez con tener otra vida, distinta, con más color, con otros escenarios, con otros decorados. Lo mismo le sucede a su vivienda, lo que ocurre es que no sabemos, o no queremos, escuchar el susurro de las paredes, el parpadear de la cerámica, el tamborilear de las puertas de los armarios hartas del abre-cierra. Todo es cuestión de dinero, pues claro, pero… ¿ha hecho números?
Busque el consejo de un especialista, un proyecto, unas ideas, un plazo de ejecución, unos presupuestos. Una vida, dos o tres, quien sabe. Imaginación al poder porque una vivienda, su piso, merece esa oportunidad…ah, y usted tambien.
Hasta la próxima, que será la siguiente, si la vida quiere.
Ekíser









