Porque si no es así, se rompe la baraja como si fuera de papel de fumar.
Todo propietario busca con lupa a un “alquilador” que pague con precisión suiza el alquiler y que cuide la propiedad como si fuera suya. Tanto si la gestión es directa o a través de una empresa especializada, el inquilino desea, pide, exige, los tres términos cabalgan juntos, que los problemas que surjan se resuelvan con prontitud, con eficacia e incluso con urgencia, cuando las circunstancias lo impongan.
Y es ahí donde los caminos dejan de converger. El propietario tiene limitados, es lógico, sus recursos, a la hora de facilitar soluciones por mucho que su buena voluntad merezca un cum laude. Una avería a media noche, unas relaciones vecinales complicadas, el pago de unos recibos, los impuestos, los contratos y su letra pequeña, los acuerdos de la comunidad que afectan a las viviendas, y un largo recorrido que puede devenir en un tortuoso peregrinar.
Dejemos que los profesionales hagan su trabajo. Desde redactar el contrato hasta concertar un buen seguro, su papel como intermediario cuando surgen las discrepancias es fundamental. Lo viven todos los días, en las comunidades más diversas, en las circunstancias más complejas.
Si Vd. ha invertido en una vivienda como objetivo para una reposada jubilación, no deje que una llamada telefónica, o cien, le pongan ante situaciones que no sabe o no puede resolver, y a veces, ni controlar. La tranquilidad no tiene precio y debería ser el complemento a esa inversión. No piense en lo que cuesta, alégrese por lo que ahorra.
NOTAS A PIÉ DE OBRA
- En Pamplona existen 500 propietarios, que, en calidad de ahorradores o pensionistas, buscan en el alquiler de su vivienda, un complemento a su renta.
- Hemos hecho el cálculo por Vd.: uno de cada 18 pamploneses tiene un inmueble en alquiler.










