Ya estamos en verano. O casi. Planes desmenuzados durante meses a punto de salir al escenario de la arena, el aeropuerto, la autopista o la piscina.
El único que no descansa es el pobre móvil, nacido para no entender de descansos, o mejor, para trabajar más con la sobrecarga de los selfis. Debemos dejar constancia de dónde estamos, qué hacemos y con quien viajamos.
La instantaneidad se ha convertido en una constante inquietud. ¿Alguien se acuerda de cuando no podíamos enseñar las fotografías hasta pasada una semana después de revelado en color de luxe? Vivimos por encima de nuestras necesidades temporales.
No nos conformamos con saber el tiempo que hará mañana, nos urge la previsión de la próxima quincena, aunque no viajemos, no seamos agricultores ni vendedores de bronceadores.
Nos seduce dejar rastro digital de por dónde hemos pisado, nuestra huella si no va acompañada de nuestra imagen, deja de cotizar en la bolsa de los ciudadanos de pro. Y por aquello de la terrenal perfección debemos decir cuando nos hemos ido y qué día pensamos regresar. Y le ponemos voz y colores para que los que acechan lo tengan más fácil, y sin despeinarse, sepan que pueden hacer el paseíllo triunfal por nuestra vivienda, por lo mucho o poco que tenemos y que, muy pronto, vamos a dejar de tener.
Es tiempo de contratar un buen seguro. Y no solamente porque los asalta-casas veranean en invierno y una vez conseguidos los objetivos, sino porque un escape de agua, un incendio, un derrumbe vecinal puede que, al mal genio que provoca tener que volver, haga que se sume el contratiempo de hallar la vivienda como nunca pensó que la iba a encontrar. Y no de pistas salvo de su color de piel bronceada, de lo que “mal” que se lo está pasando y que en cualquier momento va a volver.
Utilice el móvil contra el hipotético enemigo que al amigo ya tendrá ocasión de enseñarle las fotos guais y explicarle con detalle las vacaciones.
Disfrute de la playa mientras su vivienda también descansa del trasiego de todo un año porque ¿no ha oído hablar del cansancio de los edificios?
Pero eso es materia para otro día. Prometido










