Será posiblemente porque en la geografía foral los pañuelos rojos y festivos dominan el paisaje. Será tal vez porque en la retina, aunque quedan restos del vallado sanferminero o porque no han transcurrido todavía demasiados días como justificar al mediodía un ya falta menos. Teniendo en cuenta que “momentico” solo hay uno “reglamentario” en las mejores fiestas del mundo, por mucho que algunos se empeñen en tropezar con momenticos a cada paso, tal vez se estén preguntando a qué viene el título de esta reflexión.
Lo explico y lo desgrano como una buena jota. ¿Es momento de comprar vivienda, de venderla, de alquilarla? ¿Es buen momento para pedir una hipoteca o para saldarla y olvidarnos? ¿Es buen momento para hacer reformas confiando en ayudas oficiales? ¿Es buen momento para invertir esos ahorros que guardo en una entidad bancaria? Se acerca el momento de jubilarme y mi vivienda puede ser un eslabón importante en la cadena de la tranquilidad hacia el futuro, ¿es ahora el momento de tomarme en serio el tema porque la espera puede acarrear riesgos imprevisibles en estos momentos?
Todo en esta vida tiene su “momento” pero el momentico inmobiliario reúne una serie de dificultades que le dotan de unas aristas que no son fáciles de “lidiar”.
Lo hemos dicho muchas veces desde esta página. Ahorre cuando y en lo que pueda, pero calcule bien porque hay expertos de calibrar esos momentos, estudiar posibilidades, limar problemas y garantizar buenos resultados. Las pegatinas en los semáforos no pasan de ser señuelos viales. Y no hay nada peor que dejar pasar el “momentico”, y si es el inmobiliario, sería como poner la antena de televisión orientada al fracaso.










