¿Cuál va a ser el precio de la vivienda en 2021? Para poder responder a esta pregunta, es necesario analizar en qué momento del ciclo inmobiliario nos encontramos.
Es difícil olvidarse de la complicada crisis inmobiliaria que atravesó España desde 2008 hasta 2013. Ese período de ‘vacas flacas’ vino con bajadas de precio de muy distinta intensidad -mientras que en 2008 ese descenso fue del 1,5%, en 2012 se registró una caída de 13,7 puntos-. Un panorama que parece distar mucho de la realidad de los últimos años.

Instituto Nacional de Estadística
El 2020 fue el séptimo año consecutivo de subidas. Sin embargo, hay que remarcar que el encarecimiento del precio de la vivienda en este último ciclo inmobiliario ha sido mucho más suave que el anterior.
A pesar de la pandemia, los precios de la vivienda siguen subiendo, aunque de manera más progresiva. Arrancó el año anterior con un incremento interanual del 3,2% en el primer trimestre, una tendencia que cayó hasta el 1,.5% en el cuarto trimestre del año. Este crecimiento, no obstante, queda lejos del 6,7% registrado en 2018.
Respecto a las diferencias entre la vivienda nueva y la usada, se puede decir que la primera ha sufrido una subida algo más acusada, si bien es cierto que el comportamiento, como es habitual, es distinto según las zonas geográficas.
Será en este año 2021 cuando los efectos de la crisis económica y sanitaria se dejen sentir en el sector inmobiliario. Es bastante probable que España no alcance las tasas del PIB, lo que se traducirá en un ritmo de transacciones inmobiliarias bajo (similar al de 2016). Asimismo, la incertidumbre y el miedo que genera la expansión del Covid-19 y sus consecuencias está provocando que la banca sea más restrictiva y selectiva con sus clientes, endureciendo el acceso a préstamos y exigiendo mayores recursos propios a las operaciones de financiación, y, sobre todo, mayores porcentajes de preventas (entre un 60% y 70%).
A esto hay que añadir que, mientras la demanda de alquiler siga insatisfecha, el precio del mismo seguirá repuntando, excepto en grandes ciudades, como Madrid y Barcelona. Donde muchos de los apartamentos turísticos se han derivado al mercado del alquiler tradicional.










