Ya seas un inquilino o un propietario, hay una serie de factores que hay que tener en cuenta para alquilar una vivienda. Vamos a analizar qué aspectos hay que considerar y/o negociar entre arrendatario y arrendador.
Si eres propietario…

Son muchas las dudas que pueden surgir a la hora de alquilar una vivienda. Que ésta sufra desperfectos o tener que hacer frente a impagos del inquilino son algunas de las principales inquietudes. Por eso, para arrendar tu vivienda de forma y segura y con tranquilidad, debes valorar las siguientes cuestiones:
- Elegir al mejor inquilino. Para no equivocarse con esta selección, es necesario asegurar la solvencia económica del arrendatario. Para ello, se le puede solicitar la nómina para confirmar si realmente tiene capacidad de pago y estabilidad económica. De igual forma, no es extraño solicitar referencias de otros propietarios de alquileres previos. Si todavía necesitas más garantías, existen registros de morosos en los que consultar si el posible inquilino tiene deudas pendientes.
- Solicitar una fianza o aval. Lo más frecuente es que el casero requiera el abono de una fianza al inquilino para cubrir desperfectos u obligaciones de pago no satisfechas, en el caso de que fuera necesario. El importe de esta fianza es libre. Con el aval, en cambio, es un tercero quien respalda al inquilino ante posibles impagos. Existen dos tipos de avales: el particular (habitualmente cubierto por un familiar) y el bancario (una entidad financiera responde de los pagos).
- Hacer inventario. Es esencial que guardes un registro de todo lo que haya dentro de la vivienda, ya sean muebles, electrodomésticos, vajilla… El inquilino deberá leer y comprobar este inventario, y firmarlo en el caso de que esté de acuerdo. El arrendatario se compromete a devolver la vivienda con todos los elementos que figuran en el mismo. Ésta es una forma de protegerse ante robos o desperfectos.
- Seguro de impago. Es una alternativa cada vez más frecuente para cubrirse ante posibles impagos. Puedes consultar aquí las características de este tipo de seguros.
Si eres inquilino…

Dicho esto, el inquilino también debe valorar diferentes cuestiones antes de mudarse a su nueva casa. Como por ejemplo:
- El precio es una de los aspectos más importantes a considerar, y en ocasiones puede suponer una barrera de entrada. En ocasiones, puede negociarse con el arrendador, pero dependerá de las condiciones que rodeen dicha negociación (La prisa que tenga el propietario por alquilar, si existen más interesados, el precio de alquiler de las viviendas de la zona, etc.).
- El contrato debe especificar qué gastos quedan cubiertos con el pago de la renta mensual: gastos de comunidad, calefacción, alta de suministros, etc.
- Establecer la duración de contrato. Generalmente se fija en un año. El arrendatario tiene derecho a prorrogar esta duración de año en año hasta alcanzar los cinco. Estas prórrogas, denominadas ‘forzosas’, son automáticas, siempre y cuando ninguna de las partes quieran poner fin al contrato. Tras este periodo de prórroga forzosa, el contrato vuelve a tener vigor durante tres años más.










