Un lujo que no nos podemos permitir
Es posible que un día, alguien, muchos, labor departamental de Vivienda, conseguirá que vea la luz un registro completo de viviendas en Pamplona. Llenas, vacías y alquiladas, datos que ahora faltan, aunque es cierto que hay estamentos que pueden darnos una aproximación.
Las estadísticas hablan de unas 4.500 viviendas sin ocupantes, pero con variopintos propietarios. “Haylos” que nunca las alquilarán por una o dos docenas de motivos que las convierten en residencias inexpugnables. Otros quieren, pero no encuentran el momento de dar el paso decisivo, siendo aquí la lista de motivos mucho más reducida. Las dudas, como termitas, corroen las decisiones de quien se sitúa en pleno “vacío” inmobiliario: ¿contrato legal desde el primer día o dejo al inquilino un período de prueba y no declaro las ganancias durante ese tiempo?, ¿ y si los que entran, aun existiendo contrato, no quieren salir?, ¿y si los que entran salen cuando señala lo firmado pero me dejan la vivienda como un campo de batalla?, ¿y si no pagan las mensualidades en plazo?, ¿y si lo realquilan sin mi conocimiento para convertirlo en la andanada de sol un día sanferminero?, ¿y de dónde saco yo el dinero para hacer reformas antes de ponerlo en el mercado de alquiler?, ¿lo alquilo a un organismo oficial con las garantías que supone pero con la supervisión que conlleva?.
Ha evolucionado tanto el mundo del alquiler inmobiliario que ese cuestionario, complejo y farragoso a simple vista, se resuelve en una mañana y siempre dentro de la legalidad. Pero hay que tener sentado enfrente a un profesional que maneje nuestros parámetros como un croupier domina una baraja. Y hay soluciones para todos los supuestos, desde hacer obras que puede pagar el inquilino, hasta pólizas de seguros que garantizan el dinero del alquiler en nuestra cuenta todos los meses y con puntualidad británica.
Hoy no hay que prolongar el “vacío” porque las garantías “del lleno” son casi infinitas y porque el mercado reclama viviendas en régimen de alquiler, vamos, que la demanda es evidente y las oportunidades no suelen tocar el timbre muchas veces. Y nunca olvide que una vivienda vacía corre riesgos y se deteriora. La vida no solo debe correr por las venas sino también por las vigas. Palabra de inmobiliario.










