Más vale un “por si acaso” que “quién lo iba a pensar”.
No todo el mundo tiene vacaciones, pero aprovechan las de los demás. Y vaya cómo las aprovechan. Nada más alarmante que una llamada que nos saque de golpe de una playa, de una piscina, de un hotel de alta montaña o un crucero y que nos digan que nuestra vivienda ha sufrido una visita no anunciada y mucho menos deseada.
Es tiempo de previsión. Es curioso analizar cómo priorizamos algunas cosas, lógico, pero de otras nos olvidamos sin lógica. Es tiempo de revisar nuestros sistemas de alarma domiciliaria o solicitar información sobre su instalación, es tiempo de contratar un seguro con un abanico de posibilidades cubriendo los riesgos de nuestra ausencia, es tiempo de conocer las posibilidades que nos brinda la domótica.
A una distancia de miles de kilómetros podemos ver nuestra vivienda habitual e incluso encender luces o bajar persianas a nuestro capricho. Pero queremos y debemos hacer hincapié en el seguro. El aterrizaje será más suave, aun siendo conscientes de que alguien ha “trabajado” en vacaciones para arruinarnos las nuestras, si sabemos que el zarpazo se verá amortiguado siempre que las coberturas sean las correctas. Pero no lo deje para el último momento o entone el “seguro que no pasará nada”, redundancia que muchas veces no se cumple. Este trámite debería ser tan prioritario como los billetes, la reserva del hotel o las gafas de sol.
Desde estas líneas vaya nuestro deseo de unas felices vacaciones en nombre de todos los que formamos Ekiser, adelantando que también nos tomaremos nuestro descanso pero que, como las hipotecas, lo haremos a plazos, para que nuestros clientes nos tengan a su disposición siempre que nos necesiten. Somos inmobiliarios responsables hasta para broncearnos.










