No nos hacemos mayores de repente. Notamos los cambios, sentimos esa sensación inexplicable con palabras de cómo se amplía el pasado y cómo se estrecha el futuro, el espejo cada día nos trata con más benevolencia para que la realidad mañanera no nos duela demasiado.
Pero eso no ocurre de la noche a la mañana. La media de españoles cumple los ochenta, y además lo hacen con un sobresaliente estado de salud, bueno, tampoco hay que exagerar, con un notable grado de estabilidad física y mental.
¿Dónde pasaremos nuestros próximos años? ¿Tenemos una vivienda preparada para cuando nuestras condiciones de salud sean peores que en la actualidad?
¿Caminito de una residencia? ¿Apartamento tutelado? Y nuestra vivienda que pagamos hace ya muchos años ¿qué hacemos con ella? ¿La dejamos en herencia?
¿Ha oído hablar de la venta nuda propiedad? ¿Y de la hipoteca inversa o del alquiler garantizado?
El mundo inmobiliario está en constante evolución, como todo lo que nos rodea. Aquellas personas que no han tenido necesidad, en unos años, de consultar a un experto en esos temas, se sorprenderían de la cantidad de posibilidades que, a día de hoy, tienen quienes ya están jubilados y van a llegar ese periodo de la vida con cierta preocupación sobre su vivienda. ¿Es bueno dejarla en herencia sin ver todos los pros y contras que encierra la medida? ¿La edad nos empuja fuera de casa o podemos seguir celebrando en ella un montón de cumpleaños? ¿La vendemos y luego ver venir?
Lo que si es cierto es que no existe una única solución y además es la perfecta. Como siempre, cuando del mundo inmobiliario se trata, la baraja tiene muchas cartas y en ponerlas sobre la mesa, consiste el acertar.
Hay que consultar con quienes están acostumbrados a escuchar, sopesar y decidir. Cada persona es un mundo y todos envejecemos de forma distinta y con circunstancias diferentes. Por esa razón, y porque el futuro depara siempre sorpresas, dejemos al azar lo mínimo posible. Los falsos espejismos suelen traer arrugas, problemas e insomnio. Y de eso, en la vejez, ya tenemos bastantes.










