Hace poco hablábamos de lo importancia que tiene la envolvente térmica para aislar bien un edificio y optimizar la eficiencia energética. Ya mencionamos que, para lograr este objetivo, podemos actuar a cuatro niveles:
- Envolvente térmica
- Equipos e instalaciones
- Energías renovables
- Iluminación
En esta ocasión, vamos a centrarnos en los equipos e instalaciones y en los efectos que tiene efectuar ciertos cambios sobre estos a la hora de mejorar la eficiencia energética de un edificio y también, de ahorrar.
Equipos e instalaciones
Existen cuatro acciones principales que van a ayudar a alcanzar esta meta.
- Cambio de calderas
- Cambio de combustible
- Contadores y válvulas
- Mejoras de las redes de distribución
1. Cambio de caldera
El cambio de caldera es un paso que deben dar muchos consumidores. Lo más recomendable es hacerlo cuando ésta haya llegado a los 10 años. Esto se debe a que pierde eficiencia con el paso del tiempo. Además, los nuevos aparatos son más eficientes, así como su sistema de regulación. Igualmente, hay que tener en cuenta que, una vez pasados los dos lustros, es más frecuente que aparezcan averías.
Puede darse el caso de que hayas decidido reparar la caldera. No obstante, es importante considerar el cambio si lo que se busca es el ahorro energético, y, por consecuencia, económico. Las calderas más antiguas son menos eficientes y consumen más combustible. En cambio, las más modernas tienen un mejor rendimiento, lo que impactará directamente en la factura.
Por último, cabe destacar que la gran mayoría de Comunidades Autónomas ofrecen ayudas para el cambio de calderas (Plan Renove).
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2. Cambio de combustible
Pasar de gasoil a gas es una actuación a considerar, ya que son varias sus ventajas. Si bien es cierto que este cambio supone una inversión, se amortiza en un plazo relativamente corto.
Por un lado, afecta directamente en la factura, reduciéndola. Asimismo, el gas es un combustible menos contaminante, lo que ayudará a impulsar la sostenibilidad.
Y, de igual manera, hay que indicar que el coste del mantenimiento de la caldera de gas y sus instalaciones es menor.

3. Contadores y válvulas
La lectura de los contadores, cuanto más rigurosa, más justa y útil es para los consumidores. El Real Decreto 736/2020 regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas de edificios. Esta normativa es bastante exigente en cuanto a la instalación de contadores. Obliga a su colocación si es técnica y económicamente viable.
Según este decreto, los contadores instalados previamente a 2010 deben ser sustituidos, ya que tienen una vida útil de 12 años (ACS, agua fría y calefacción). 15 años en el caso de energía eléctrica, y 20 años, los de gas. No obstante, el período de vida útil podría ampliarse en etapas sucesivas de 5 años, si se demuestra que cumplen los requisitos. Este es un proceso complicado y costoso, y por ello, menos recomendable.
Esta normativa recoge que los contadores que se instalen a partir de 2020 tienen que contar con un servicio de lectura remota. Los anteriores deben tener un sistema de auto lectura periódica por parte del usuario final, y éste comunicará la lectura de su contador.
Nuestro consejo es aprovechar el final de la vida útil de estos aparatos, para cambiarlos e instalar nuevos con lectura remota. Gracias a nuestra experiencia, hemos comprobado que la lectura por parte del usuario final desemboca en resultados económicamente negativos.
Los contadores contribuyen a la personalización del consumo. En este sentido, ayudan los repartidores de coste instalados en los radiadores. El objetivo de estos dispositivos es el reparto individual de consumo de la calefacción central.
Se estima que, en España, los repartidores de coste ayudan a ahorrar en torno a un 23% de energía. Además, si estos aparatos se complementan con válvulas termostáticas, el ahorro podría ser aún mayor.
Estas válvulas, que funcionan de manera automática, regulan el flujo de agua que circula por el radiador, contribuyendo a una mejor climatización de cada estancia.

4. Mejoras en las redes de distribución
Los sistemas de climatización o calefacción pueden perder energía durante su funcionamiento. Esto tiene un coste energético y económico. De ahí que adquiera relevancia el hecho de aislar las tuberías. Con esta acción, se mejora la eficiencia energética y se reduce el consumo.










