En el día a día, es habitual que surja algún conflicto en una comunidad de vecinos. Los ruidos, las reformas privativas o el uso inadecuado de elementos comunes son algunos de los más frecuentes.
Este tipo de actividades, que pueden resultar molestas, complican la convivencia vecinal y no siempre son sencillas de solucionar.
Ante la aparición de este tipo de conflictos, el primer paso es informar al presidente, para que, en la medida de lo posible, ejerza una función de mediador entre los vecinos. Siempre es aconsejable acudir al diálogo para solucionar estos problemas.
Sin embargo, a veces una conversación no es suficiente para poner fin al conflicto. En este escenario, la figura del administrador de fincas cobra especial importancia. Será la persona encargada de asesorar legalmente sobre la estrategia a seguir y ejercer como mediador, velando siempre por los intereses comunes.
En último término, el presidente, asesorado por el administrador, resolverá si es preciso organizar una Junta General para adoptar las decisiones pertinentes, como acudir a la vía judicial para solucionar el citado conflicto.










