El dióxido de carbono es un necesario para la vida. El problema es que retiene calor y contribuye a formar una capa en la atmósfera que impide su salida, aumentando la temperatura de la Tierra. Como hemos mencionado anteriormente, las actividades humanas hacen que se acumule más gas del que es posible eliminar de manera natural, dando pie al conocido efecto invernadero.
En cifras, las viviendas generan el 35% de las emisiones de CO2 en España. Por ley, hasta 1980 no fue obligatorio aislar térmicamente los edificios, por lo que la eficiencia energética de estas viviendas es muy deficiente.
En Pamplona, por ejemplo, el 50% del parque de viviendas son anteriores a 1980 y están mal aisladas. No obstante, en 2019 se dio un empujón y se rehabilitaron 1.000 viviendas en la capital foral.
Hemos hablado previamente de las ayudas impulsadas desde Europa para mejorar la eficiencia energética de los edificios, pero en este artículo vamos a abordar las ayudas y subvenciones que existen en Navarra respecto a este tema.
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Ayudas y subvenciones en Navarra
Se conceden a las rehabilitaciones de edificios residenciales de más 25 años (si tuvieran más de 50, se requiere el Informe de Evaluación del Edificio). Hay que tener en cuenta que, si las obras se inician antes de haber obtenido la calificación provisional del Gobierno de Navarra y se hayan abonado las licencias y tasas de obra en el ayuntamiento correspondiente, se pierden las ayudas.
Las ayudas proceden de distintas administraciones y son compatibles entre sí:
- El Ayuntamiento en Pamplona aplica una tasa mínima en la licencia de obras (el 0,5% de la base imponible).
- El Gobierno de Navarra subvenciona hasta un 40% el presupuesto en la rehabilitación de envolventes con un tope de 6.000 € por vivienda. Si la intervención es global (en un barrio), las ayudas alcanzan el 50% y un tope de 7.500 por vivienda. Exige que las obras de la envolvente sean integrales (incluye a carpinterías).
- El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, también plantea ayudas compatibles con las anteriores de hasta un 30% del presupuesto protegible y con un tope de 6.000 € por vivienda. Las obras de la envolvente pueden ser parciales (se puede no incluir carpinterías).
- Los residentes habituales y permanentes de los edificios rehabilitados, en función de los ingresos declarados en el IRPF, pueden acceder ayudas que varían de un 5% a un 20%
Las deducciones fiscales por rehabilitación

Lo que avanzamos son propuestas anunciadas este mes de mayo de 2021 por el Gobierno, ahora hacen faltan los decretos.
- Para obtener una deducción del 20% en el IRPF, bastará con reducir un 7% la demanda de calefacción o refrigeración de la vivienda. Para conseguirlo sería suficiente con sustituir unas ventanas normales por unas de altas prestaciones que aíslen mejor la casa del frío y el calor.
- Si se logra reducir un 30% o más el consumo de energía, el beneficio fiscal aumentará hasta un 40%. En estos casos es necesario acreditar la mejora con el certificado de eficiencia energética de la vivienda (que clasifica las casas en siete letras de la A a la G a partir de unos valores de consumo de energía y de emisiones de dióxido de carbono).
- Las deducciones del 60% solo serán posibles cuando se intervenga en edificios enteros. Estos deberán ser de uso predominantemente residencial, aunque haya también bajos comerciales u oficinas. El beneficio se aplicará individualmente a los propietarios de las casas de dichos edificios, sobre las cantidades que hubieran pagado para la rehabilitación. Esta debe lograr que la certificación energética alcance la letra A o B, las dos que expresan una mayor eficiencia de los inmuebles. Es un objetivo que difícilmente se puede alcanzar si no es mediante una intervención integral en el edificio entero. Las viviendas unifamiliares también podrán optar a este beneficio fiscal.
Los planes se pueden quedar en agua de borrajas si no hay comunidades de propietarios que acuerden y aprueben en sus juntas proyectos de rehabilitación. Para ello es necesario que haya ciudadanos que se muevan en sus comunidades, que animen a sus vecinos y administradores a no dejar pasar este tren.
Eduardo Moreno
Gerente de Ekíser










