Ante los cambios registrados en el euríbor en los últimos meses, y la subida de los tipos de interés, aquellos hogares que tenían contratada la hipoteca a término variable han visto cómo las cuotas se han incrementado considerablemente. Esto ha hecho que muchos compradores hayan valorado las hipotecas mixtas. Esto también se debe a que las condiciones para acceder a una hipoteca fija se han endurecido.
Pero, ¿cuáles son las diferencias entre la hipoteca variable, fija y mixta? Se distinguen según el tipo de interés que se aplique al préstamo hipotecario.
Hipoteca variable
En la hipoteca variable, el importe de las cuotas varía en función de los cambios en el índice de referencia (euríbor). El tipo de interés que se aplica se compone del valor de dicho índice más un diferencial fijo.
Habitualmente, las entidades bancarias actualizan este tipo de interés semestral o anualmente. Así, se paga la misma cuota durante 6 o 12 meses. Transcurrido este tiempo, la cuota se recalcula nuevamente.
Hipoteca fija
En este tipo de préstamo, se aplica el mismo tipo de interés mientras dure éste. Esto se debe a que no está sujeto a ningún índice de referencia. Por ello, la cantidad a abonar cada mes no variará en función de si los tipo de interés suben o no.
Hipoteca mixta
Aquí se combina la hipoteca mixta con la variable. Puede ser, por ejemplo, que durante los diez primeros años se pague una cuota fija, y durante el resto de plazos y hasta el vencimiento del préstamo, se pase a un tipo variable.










